Only when we have no mind on things and no things in our mind we become available.
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jueves, 21 de junio de 2018

My tiny revolution

My tiny revolution:

            It’s so weird that my mind is non-conforming.
            And my body is a revolution.
            That was unplanned.


Making love

Making love:

            Both of them smiled, they were happy.
            And she penetrated his vagina with her penis, softly.


sábado, 17 de marzo de 2018

martes, 21 de febrero de 2017

Oniromancia

Oniromancia:

            –No te hablo de hablar en sueños, te hablo de hablar con alguien que no está ahí a través de un sueño.



domingo, 28 de febrero de 2016

Space lion


Space lion:

            Me he sorprendido a mí mismo encontrando tus fotos al otro lado de los sueños que se tienen despierto.



martes, 9 de junio de 2015

Estudio sobre el trastorno de identidad asociativo

Estudio sobre el trastorno de identidad asociativo:

Cuánto dolor eran sus ojos, tanto que la ira no podía salir sino a destiempo y mis heridas sanaban más tarde, cuando el terror llenaba la sangre de todos los espacios que respiraban en el exterior: todo ese mundo que nos negábamos en la virulencia de una agorafobia preventiva. Al fin y al cabo había muchas razones para arrebatarle su humanidad a quien sólo había nacido de otra madre.
Ahora que mis cicatrices se atreven a hablar sigo recordando ese dolor destilándose en sus pupilas, la triste tinta con la que escribía las flores mientras su sonrisa se marchitaba llamando sueños a las cadenas con las que ataba las palabras, y es que se clavaba puñales con todas las letras que existirán en todas las lenguas, deshaciendo una y otra vez la desgracia de existir en soledad.
Y resulta curioso que cada día le dedique un pensamiento por la otra cara de la moneda, ésa que siempre temió no sería tan buena sino a través del contraste. Esa perfección que jamás necesitó el miedo y a la que el miedo amedrentó y convenció, a la que hace ya muchos años le dijo adiós. Y resulta curioso que de todas sus desdichas sea ese adiós la más desamparada, vendiéndose fósforos a sí misma en medio de una noche que no para de llorar.
Afortunadamente nuestro destino es el camino que andamos. Y no hay nada más que el atardecer en Irlanda veraneando sobre las cortezas de los árboles, donde, aunque ella no lo supiera, la duda que sentía no era capaz de encontrar un solo hueco cuando intentaba convertirse en relato para morir en brazos de la verdad más sorprendida y su mutismo. El aire sin embargo olía dulce como los misterios cuando el tiempo se unía entre dos palmas rezando.
Si escribes frases largas las letras se evaporarán como el humo oscuro de una vieja máquina ferroviaria que descarrila al atravesar uno de los fotogramas en blanco y negro. Y tendrás muy presente que las fronteras entre sentimiento y pensamiento tienen sólo cinco o seis letras y ninguna maldad ni sustancia. No creas que es una adivinanza, no pierdas el tiempo.

Creative Commons License
Estudio sobre el trastorno de identidad asociativo: by Jorge Roussel Perla is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
Based on a work at http://parafernaliablablabla.blogspot.ie/.

sábado, 14 de febrero de 2015

El incienso, el humo y el viento


A miss Carrousel.

El incienso, el humo y el viento:

Nace la llama, la barra de incienso palpita, se incendia, y queda una brasa naranja y brillante y su lenta consunción. Las cosas podían haber sido de otra manera, pero las cosas son, sobre todo, las cosas. El atardecer juega al escondite con los árboles mientras yo me transformo en los rayos del sol que atraviesan el bosque. Pienso en aquellos días de lluvia secándose ante la primavera. Te echaba de menos, pero sentía alegría porque me sabía capaz no de sufrir ante tu ausencia, sino de celebrar el hecho de que quería entregarte el juego de las horas que no existen. La tristeza no me hacía sufrir, simplemente contemplaba una careta apenada que nadie llevaba y sentía la importancia de quien no estaba moviéndose, como el humo ante mis ojos. Era como estas volutas que se deslizan ahora, abriéndose huecos en el espacio mismo para disiparse después. Era como este humo, como este incienso. El olor es dulce e intenso. Recuerdo que la imaginación estaba vacía de imágenes, de rasgos, de contratiempos. Se llenaba con discursos, versos que nacían y morían al amparo de un amor no correspondido, ¿contratiempos? Yo me sentía feliz, porque sentía que debía agradecerte todo cuanto me estabas enseñando. Ha pasado casi un año desde entonces, y sigo sintiéndome agradecido. Me sigo sintiendo feliz de haber tenido la oportunidad de amarte y comprender que no necesitaba nada de ti, ni si quiera tu amor. Por supuesto que me hubiese gustado recibirlo, seguramente nos habríamos descubierto entre sorpresas, entre risas y entre sábanas, a través de susurros de tinta, entre días y noches y abrazos, a través de caricias sin cuerpo, más allá del camino que dejan todos los silencios. Pero te amé sin más, sin pedir nada. Por eso trato de rendirte homenaje con lo que no llega a ser un pedazo de alma consumiéndose en estas letras a las que da vida. Te escribo ahora ante el incienso ardiendo… esto no es nada especial. Se trata de honrarte a ti. Ni siquiera se trata de honrar a quien tú creas que eres. Yo no conozco a quien tú crees que eres. Me enamoré de quien eres. No hay nada, pero eres tú. Eres tú. No hay una chica preocupada ni no preocupada, no hay una chica feliz ni infeliz, no creo que haya una chica siquiera, hay un vacío infinito que se llena con cada respiración. Claro que es lo mismo que sucede en cada evento y momento del mundo y claro que es pura casualidad o causalidad que me hubiera enamorado precisamente de este vacío bajo esa forma tuya que nunca supe. Y me sentía desaparecer y te sentía desaparecer, no porque hubiéramos de ser eliminados como un error sistémico en detrimento de alguna otra cosa, sino como el humo del incienso quemándose que está ante mí. Incienso quemándose, fragante, frágil y errabundo. No es que no supiera verte, tus rarezas, tus defectos, tus virtudes, no es que no te supiera ver dividida. Éramos sinceros, somos sinceros. Pero te sabía ver debajo de cada pequeña faceta tuya, debajo de cada pensamiento, de cada sentimiento, de cada vibración. Me encantaba compartir lo que compartía contigo, por supuesto hay algo importante que sigo compartiendo contigo. El humo tampoco tiene forma y a nadie se le ocurriría decir que no es. Tú no eres las palabras que has elegido, ni las que algún otro ha elegido para ti, de modo que espero que disculpes mi atrevimiento al tratar de describirte con ellas. Si te sirve de consuelo soy consciente de que es una ilusión, un personaje más relatándose a sí mismo. Por eso te veo debajo de las preguntas, debajo de las respuestas, jugando al escondite con el bosque. Por eso te veo bailando con el incienso y sonrío. Porque me haces sonreír, siempre me has hecho sonreír. El incienso dibuja su viaje a través del viento, dándole forma también a él, compartiéndose como hubiéramos hecho tú y yo. En realidad ni el humo ni el viento desaparecen en un poema, lo que ocurre más bien es que sin perder ni un ápice de sí mismos no se les puede relatar como algo distinto. Se dibujan juntos, sin palabras, contorsionándose en un único movimiento. Y lo cierto es que, aún hoy, y aunque no te ame, sé que es algo hermoso. Y te lo dije: eres algo hermoso.
Puede que lo haya mencionado antes: este texto no es gran cosa, es sólo el movimiento de la memoria ondulándose, prendiéndose y apagándose como esta barra de incienso de la que ahora me despido. El atardecer se quedará en el bosque.
Soplo las cenizas y sigo caminando. Tengo una cerveza a la que invitarte.
El olor permanece allí, lejos de mi presencia.
Es dulce e intenso.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Más allá de las palabras

Miss Carrousel, el final se me hizo tarde. xD

Más allá de las palabras:



Nebulosa –de un tono intenso, como el dibujo del amanecer al trepar por la aurora– es esa silueta que escapa a mis pensamientos, porque darte forma sería soñar la realidad en lugar de atraer al sueño. Las letras se deshacen al intentar decirse y se contemplan unas a otras estrellándose contra el anhelo de lo posible, al otro lado de lo que no se puede cercar. Los segundos no consiguen adelantar al tiempo y las palabras son sólo fragmentos de realidad que nunca se transformarán en carcasa porque el mundo las mantiene en el límite del relato, allí donde callan un silencio sencillo que grita todos los secretos.

Intentar encerrar a alguien en una idea debería estar penado con la decepción, afortunadamente los cerrojos aún no saben atrapar una sonrisa en la forma de sus llaves ni son capaces de susurrar la cadencia de la lluvia cuando respira el otoño. 

A fin de cuentas los grilletes y las alas comparten la almohada cuando se escapan del poema y renuncian a ponerle un nombre a tu voz.

Así pueden escuchar y liberarse, sin quebrarse bajo la grandeza de un solo verso.

Entonces la infinitud resuena como la inmortalidad de las palabras, las cuales nunca fueron mártires a punto de ser fusiladas por la estrechez del significado, sino un movimiento lleno de curiosidad por señalar esa creación que no gobierna el color de tus labios.